Carl Jung fue el primer psicólogo en asignar importancia al simbolismo del tarot. El veía a las cartas del tarot como representativas de arquetipos: tipos fundamentales de personas o situaciones incrustadas en el subconsciente de todos los seres humanos. La carta de el Emperador, por ejemplo, representa la figura del patriarca o del padre.
La teoría de los arquetipos da lugar a varios usos psicológicos. Ya que las cartas representan varios tipos de personas, se puede tener acceso a las ideas de la percepción de sí mismo del sujeto, al pedirle por ejemplo, que seleccione una carta con la que él "se identifiquen". Igualmente, el sujeto puede tratar de clarificar su situación al imaginarla en términos de ideas arquetípicas asociadas con cada carta. Por ejemplo alguien precipitándose ávidamente como el Caballero de Espadas.
Más recientemente el doctor Timothy Lary ha sugeridos que las cartas del tarot son una represetanción pictórica del desarrollo humano desde el bebé al adulto maduro. Así, el Tonto, representaría al bebé recién nacido, el mago simpolizaría la etapa en que el niño juega.
El tarot como un instrumento nemotécnico: Algunas escuelas del pensamiento oculto si del estudio de los símbolos como la Orden Hermética del Amanecer Dorado, consideran el tarot como un libro de texto y un artilugio mnemotécnico para sus enseñanzas. Esto puede ser la causa de que la palabra arcanos (o arcana) sea usada para describir dos secciones del mazo del tarot: arcana es la forma plural de la palabra latina arcanum, que significa "cerrado" o "secreto".
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